CARTA A SIGMUND FREUD


Querido Sigmund:

 

Espero que me permitas tutearte… EMM, bueno ¡qué más da. tú estás muerto y no vas a leer esto!

Desde siempre me ha apasionado el mundo de la psicología y en relación con ello, me encanta la sexualidad y el comportamiento sexual en general del ser humano. Para ello he tenido que estudiar la sexualidad a lo largo de la historia y muchos autores… ¡y contigo quería hablar!

Admito que tu trabajo fue un propulsor para muchas investigaciones de la actualidad. Que abriste muchas líneas de investigaciones y gracias a tu trabajo hoy hemos avanzado bastante en el campo de la sexualidad.

No puedo resumir la cantidad de teorías que desarrollaste y sería de muy mal gusto por mi parte criticar tu trabajo, ya que agradezco tu labor, pero hay algo que siempre me ha inquietado, y creo que es el momento de decirlo. Hay una teoría en la que expresas que las mujeres vivimos frustradas debido a que nuestro clítoris no se desarrolla en un pene, en un falo, en un rabo, en lo que viene siendo una polla ¡Eso no se hace Sigmund!

 

Cada una de las veces que he tenido que escuchar que las mujeres nos sentimos menos o inferiores por no tener pene y tener eso tan pequeñito ardo de rabia. Soy mujer, y sinceramente no tengo absolutamente nada que envidiar a un hombre. Los hombres son hombres con cada una de sus características, y las mujeres somos mujeres, no hay más. Simple ¿verdad?

Aun así, me hubiera gustado tenerte frente a frente para hacerte una pregunta que muy probablemente nos llevaría a un debate muy enriquecedor ¿Tú tienes alguna parte de tu cuerpo con la ÚNICA función de dar placer? ¡Pues yo sí! Eso que tanto alabas y valoras en tus teorías tiene otra funcionar como es orinar. En cambio, mi clítoris tiene la exclusiva de darme placer ¿Por qué cambiar algo tan maravilloso y exclusivo? ¿Por qué sentir envidia por algo que se fatiga con tanta frecuencia? ¿Por qué recelar una parte de mi cuerpo que casi ni podría controlar/gestionar yo y que en la mayoría de las veces tiene vida propia?


No quiero hacer una guerra de sexos Sigmund, simplemente quiero dejarte bien claro que no me siento menos, ni acomplejada por no tener pene.
 

Todo lo contrario, me siento afortunada de que mi clítoris no se haya desarrollado en un pene que me condicione mi vida por si no es suficientemente “cumplidor”, o por si no da la talla. Yo jamás me he reunido con amigas a compararnos los clítoris, ni nos lo hemos medido. Él está ahí, escondido y dispuesto una y mil veces a darme todo el placer que yo me permita dar.

 

Sin más críticas, me despido.

Atentamente, una mujer orgullosa de su clítoris.



LES QUIERO CON MUCHO HUMOR
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