DIME QUÉ PORNO VES Y TE DIRÉ QUIÉN ERES

En mi época, y con esto dejo entre ver que tengo algunas primaveras, veíamos el porno codificado ¡Sí, como leen! Quizás seas un lector joven y no recuerdas que el canal plus pasaba las películas porno de pago los viernes, pero para poder verlas, tenías que pagar. Y claro, siendo adolescente era impensable. Y lo que más podía hacer es entre ver entre “chispitas” y en blanco y negro. Intuías el porno, porque verlo no se puede llamar.

 

Hoy por hoy es todo tan sencillo, que hasta llega a asustar el fácil acceso al mundo del porno.

El porno está ahí, y tiene su uso, no lo niego, no lo discuto. Pero ¿cuáles son los peligros del uso en la actualidad del porno?

 

Nos centraremos en el uso que le dan los adolescentes, debido a que es una etapa que corre más riesgo de un mal uso de la pornografía.

La adolescencia se caracteriza entre otras características, por una etapa de inmadurez tanto emocional como psíquica. Esto implica que les cueste en cierta medida diferenciar lo que es real y lo que imaginario o fantasía. Son fácilmente manipulables e influenciables. Estas características producen que los menores asimilen ideas erróneas o incluso distorsionadas en relación con la sexualidad.

 

Desde edades muy tempranas, los menores tienen acceso a Internet y en la mayoría de las veces sin ningún tipo de control. Todos ellos con un teléfono, Tablet y ordenador en sus manos y un ciber espacio a sus pies donde pueden encontrar sin ningún tipo de control una gran cantidad de contenido de cualquier tipo. Este hecho conlleva a querer imitar todo aquello que ven en las películas porno. Y claro, de repente escuchas a adolescentes de 14/ 15 años que quieren un squirt o un sexo anal, tríos, orgías, cuando en realidad no saben ni tan siquiera los riesgos de salud que conllevan ciertas actitudes y los métodos anticonceptivos.

En Internet tenemos todo tipo de contenido pornográfico. A golpe de ratón o de pulgar, podemos acceder a una gran cantidad de pornografía sin filtro de ningún tipo. Vídeos de todo tipo de categorías que, si no tienes cierta capacidad selectiva y madurez, no sabrías diferenciar entre tanto bombardeo de información. No se podría descartar el contenido dañino o incluso en ocasiones ilegal.

Comportamientos bastante peligrosos a nivel salud física pero mucho más a nivel emocional y psicológica, ya se convence que una vida placentera es únicamente imitar lo que los actores y actrices porno representan.

Desde las familias y las escuelas se debe realizar un trabajo de prevención que evite este tipo de comportamientos. Desmitificar. Orientar y educar en una sexualidad sana y placentera, sin tabúes, pero eso no implica que no hagan uso de porno, pero un porno de más calidad y sabiendo diferenciar que eso no es la vida real. Una buena educación sexual tanto desde casa, como desde las escuelas ayudaría a que los jóvenes se forjen una personalidad e ideas más sanas en relación con la sexualidad. Y que no tengan que ser ellos solo investigando, navegando en las redes o con su grupo de iguales, ya que esto tiene sus riesgos.

 

Después de esta reflexión les dejo un chiste que me ha venido a la memoria mientras escribía este artículo:

 

-       Mari, ¿No sé qué haces todo el día viendo programas de cocina si no sabes cocinar?

-       Paco, tu estas todo el día viendo porno y yo no te digo nada.



LES QUIERO CON MUCHO HUMOR


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