MÁS VIBRADORES Y MENOS PASTILLAS

¿Te has parado a pensar en el ritmo de vida que llevamos? ¿Las largas jornadas laborales? ¿Los hij@s y la cantidad de actividades extra escolares que conllevan? ¿Las facturas? ¿Las responsabilidades?... Y una lista de un largo etcétera que el "corre corre" de nuestra vida cotidiana que esto exige. Como diría Beyonce... ¿y vivir pa´cuándo?

El ritmo de vida que llevamos, el ser esclavos de unas rutinas y responsabilidades, conllevan a una saturación psíquica, física y emocional que repercute directamente en nuestro estado de salud. Evidentemente, tenemos que trabajar para vivir, pero lo que nunca deberemos hacer es vivir para trabajar. Todo esto podría desarrollar múltiples trastornos o enfermedades de las cuales muchas se podrían prevenir e incluso curar cambiando en la medida de lo posible nuestros estilos de vida.

Estrés, ansiedad, nervios, depresión que hoy por hoy se curan a golpe de recetario. Te sientas en la consulta de tu médico, saca su talonario de multas y comienza a prescribirte ansiolíticos, antidepresivos, relajantes... Y un sin fin de químicos para recobrar la salud que tu mismo te has arruinado. Y en este punto entramos en un bucle de "in salud". Trabajamos para vivir, y este ritmo es el mismo que nos está enfermando.

De todos es sabido que el sexo tiene infinidad de beneficios en nuestro organismo. Estos beneficios pueden ser:

- Disminuye la presión arterial.
- Fortalece el sistema inmunológico.
- Reduce el riesgo de tener cáncer.
- Aumenta la libido.
- Gastas calorías.
- Los orgasmos pueden bloquear ciertos dolores, sobre todo los debidos a la menstruación.
- La liberación de hormonas favorece el descanso.
- Reduce el riesgo cardíaco.
- Ayuda a tonificar el suelo pélvico.

¿Qué? ¿Aún no te convences? Y si esto es así ¿Por qué los médicos no nos recomiendan a tener más sexo? ¿Por qué nuestra sanidad no nos receta vibradores para mejorar nuestra salud? ¡Sí! ¡Sé que más de uno se han tirado manos a la cabeza pensando que estoy loca, pero denle una vuelta a mi idea, y verán como no es tan descabellada.

Quizás las industrias farmacéuticas no estén de acuerdo con mi propuesta. Quizás los intereses económicos de unos pocos estén muy por encima de la salud de una nación. Quizás mi idea para muchos vaya en perjuicio a sus ganancias, como siempre. Pero y si nos lo planteamos como una nación más feliz, más sana y mucho más productiva. No creen que ahorraríamos en sanidad publica, en Seguridad Social en bajas, e incluso me arriesgo a decir que hasta el Ministerio del Interior ahorraría bajando los índices delictivos.

Hago un llamamiento a los médicos de este país para que comiencen a hacer presión, para que comiencen a ver alternativas menos perjudiciales y más naturales por el bienestar de tod@s. Así que... ¡Más vibradores y menos pastillas!