TOTALMENTE DESNUDA

Quizás la desnudez sea un tema de bastante controversia en pleno SXXI, o quizás no. Quizás poder mostrarme totalmente desnuda sea un conflicto en los tiempos que corren, o quizás no.


Hoy en día es totalmente común ver un cuerpo. Podemos encontrar piel y carne en cualquier medio de comunicación con total frivolidad, y aun así nos puede parecer un escándalo y llevarnos las manos a la cabeza.

Quizás tenga una personalidad un tanto excéntrica. Admito que me gusta provocar todo tipo de reacciones en los demás. ¡Quizás por este motivo, he decidido desnudarme por completo!


Voy a desnudar mi alma sin ningún tipo de tapujos. ¿O qué pensabas? ¿Qué mostraría únicamente mi piel? ¡Eso es de principiantes! ¿Quizás mostrarnos por dentro no es mucho más complicado y atrevido que mostrar nuestra mera desnudez?

Desnudar el alma conlleva muchos más riesgos que mostrar cada rincón del cuerpo.

Mi cuerpo o carta de presentación al mundo, es un envoltorio sin más, no es más que una carcasa.


Es cierto que mis rasgos, mi ropa, mi estilo, podrían marcar y dar muchas pistas de todo ese mundo interior que escondo, pero no es algo totalmente revelador. Mostrar el cuerpo o no, puede estar condicionado por frenos morales, inseguridades o incluso mera timidez. Pero desnudar el alma es un acto heroico, grande y de mucha fuerza y valentía.


He sido muchas cosas a lo largo de mi vida, tú también lo has sido y lo seguirás siendo. He sido tímida, extrovertida, activa, paciente, eufórica, e incluso he llegado a ser un personaje secundario de mi propia vida. Me he sentado a ver la vida pasar esperando que las cosas sucedan por arte de magia, o esperando un milagro, o incluso algo mucho peor... que otros tomen las decisiones por mí y cojan la pluma que escribe mi historia

He sido tantas cosas, al igual que tú, ¿verdad? ¡Estoy totalmente convencida que tú también!

Casi ni podría describirme con una firmeza y rigurosidad aplastante. Somos seres cambiantes, como los juncos flexibles que se amoldan a los vientos que nos van sacudiendo durante nuestra vida.


Ayer fui una, hoy soy otra, pero tengo total certeza que la Yo de mi mañana será alguien que tendré que volver a conocer, descubrir, encontrar y desnudar.

Mostrar nuestra alma implica deshacernos de muchas normas y tabúes sociales, romper las cadenas del miedo y de las inseguridades. Afrontar que posiblemente no nos acepten. Ser conscientes de que quizás que no nos valoren, no gustemos, nos critiquen, no nos aprecien... Es abrir la puerta a la aceptación únicamente personal, a uno mismo, sin expectativas del mundo exterior. Pero a su vez en vivir en calma y resolver todos esos interrogantes que nos inquietan o nos cuestionamos. Y todo esto tiene un mayor peso a una simple crítica corporal. Mostrarnos sin caretas ante el mundo asusta, y mucho. Y vamos por la vida poniéndonos las caretas de la aceptación, en busca de reconocimiento, de halagos, de cariño, de consuelos... Porque es más fácil aparentar ser que ser.


¡Dentro de mí habitan demonios! al igual que dentro de ti ¡estoy segura! Demonios que se apoderan y alimentan de cada uno de nuestros miedos, inseguridades, pasados, sueños, añoranzas, máscaras, amores del pasado, pesadillas, expectativas... ¡Cuánta confusión! Ya no sé que parte es mía, y cuáles me han impuesto. No sé diferenciar mi esencia, mi verdadero yo con todo lo que esperan de mí ¡Cuanta responsabilidad a eso que llamamos conocerse!

Una espesa nebulosa se instaura sobre mi persona. El caos de un mundo externo que me lleva al desconcierto, a la ambigüedad de mi verdadero YO.

Como cuando decidimos hacer limpieza profunda en nuestro armario. Ese día que decidimos deshacernos de lo que ya no vamos a necesitar más, de todo eso que no nos sirve hoy en día y retomamos un viaje con menos equipaje. Vaciamos todo, tiramos todo, sacamos ABSOLUTAMENTE todo para volver a recolocarlo y ordenarlo. De la misma manera debemos limpiar nuestra alma. Con calma, con cautela debemos reorganizar todo.

Saber diferenciar lo que a mi persona corresponde y todo aquello que he aprendido, me he adaptado o incluso aquello que me han impuesto. Saber separar nuestra verdadera esencia y nuestro más intimo YO a todo lo que nos rodea y hemos aprendido e incluso impuesto. Pero sobre todo, vaciar todo aquello que pesa y no sirve.


Ojalá podamos desnudar con la misma facilidad nuestro YO que lo hacemos con nuestro cuerpo. Sin miedos, sin complejos, sin ataduras morales, sin prejuicios y sobre todo, con la certeza de encontrar toda nuestra esencia.


Recuerda Cupidero que solo desnudando tu alma por completo encontrarás la vestimenta de tus interrogantes.


LES QUIERO CON MUCHO HUMOR

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